Romance del Cuerpo Negro


ROMANCE DEL CUERPO NEGRO

Escuchen todas las gentes
la gesta que ahora se narra,
y tengan a bien creerlo,
pues es cosa cierta y clara.
Madrugaba el siglo veinte,
y un alquimista de fama
conocido por Max Planck
hizo historia en Alemania.
Temía el mundo hasta entonces
a una bestia endiablada,
la cuál, do quiera que fuese,
caos y confusión brindaba.
Este horror del inframundo
hasta la luz devoraba,
y a la más tétrica noche
hacía parecer clara.
Y el infausto Cuerpo Negro,
como mortal luminaria,
para confundir la mente
radiación propia emanaba.
Infinitos caballeros
de hábil pluma y fuerte espada
intentaron derrotarlo
y conocer bien sus mañas.
Mas cuando al fin parecía
que una idea era atinada,
que la actitud de la Bestia
fielmente se adivinaba,
iba creciendo el calor
y la estrategia fallaba.

Hasta que el Gran Ser Max Planck,
cuyo ingenio intimidaba,
cambió de enfoque el problema
y probó una idea brava.
-¿Y si el nefasto torrente
de calor que el Cuerpo lanza
no fuese cosa continua
sino en cambio fraccionada?
Propone pues un modelo
que utiliza como espada,
-¡Muere al fin, que tu energía
siempre ha estado cuantizada!
Esas palabras certeras
la piel del monstruo desgarran,
se derrotan sus misterios
y la física se salva.
Aquí concluye el cantar
del Cuerpo Negro, y proclama
que de este peculiar modo
la cuántica fue creada.

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