Soneto
Yo quisiera ceñirme las ínfulas de Apolo y tañir en sus cumbres la cítara de plata, que al elevar los ojos más allá de sus tronos hallase precipicios, y aire, y olas, y nada. Vendrían a pedirme respuestas, fuerza, apoyo, buscando al dios de Delfos aunque conmigo hablaran. Calmadas ya sus dudas, "muchas gracias por todo, Nos volvemos a casa" y otra vez aire, y nada. Se le olvidas al mundo entre aquellas montañas, las vidas van creciendo pero a ti no te alcanzan y parcheas la tuya con historias prestadas. Yo quisiera ceñirme las ínfulas de Apolo, porque así habría al menos una voz compañera que hiciese menos agrios el aire, el mar, la nada.